Martin O’Malley: Tratando de hacer una diferencia

Aprendiendo desde dentro

En diciembre de 1982, O’Malley, todavía en la universidad Católica, se unió a la campaña de Gary Hart para Presidente. Escaló varios puestos de importancia y en 1983 se presentó de voluntario para ir a Iowa donde Hart era prácticamente desconocido. Manejó los teléfonos, organizó voluntarios e incluso tocó la guitarra y cantó en pequeñas recaudaciones de fondos y otros eventos. Hart terminó por sorpresa el segundo en los caucuses y Martin continuó su labor en otros estados como Pennsylvania y Oklahoma. Esta fue una época excitante para O’Malley que aprendió a viajar por todo el país, ver nuevas cosas y conocer a mucha gente y oir sus historias. Al volver a Maryland, Martin terminó la universidad y se matriculó en la escuela de leyes de la universidad de Baltimore.

“Me acuerdo de tener esta sensación, casi una certeza, de que me iba a dedicar a la vida política. Hart me convenció de que una sola persona puede ser toda la diferencia.�

En 1986 Barbara Mikulski nombró a Martin su director de campo estatal para sus exitosas campañas en las elecciones primarias y la general. La campaña fue histórica ya que Mikulski fue la primera mujer elegida para el Senado de Estados Unidos por el estado de Maryland y una de las primeras senadoras. Más tarde Martin sirvió como interno legislativo en la oficina de Mikulski dedicándose a obtener fondos federales para proyectos en el estado de Maryland.

Trabajando en la campaña se cruzó con una impresionante joven llamada Catherine Curran. Katie, como la conocen los amigos y la familia, estaba trabajando en la campaña su padre candidato a Fiscal General de Maryland. De momento, (como Katie le gusta recordar a Martin) el no hizo una gran impresión en ella, ocupada como estaba en la campaña de su padre pero dos años más tarde, en un encuentro fortuito, Martin hizo la mejor decisión de su vida y le pidió una cita a Katie. Un año y medio después se casaron e hicieron su luna de miel en la Orilla Oriental de Maryland.

Al acabar la escuela de leyes Martin fue de fiscal a la oficina del Abogado del Estado en la ciudad de Baltimore. Como Asistente del Abogado del Estado, Martin tuvo ocasión de presenciar de primera mano los problemas del crimen en la ciudad de Baltimore y las ansias de sus ciudadanos de cambiar el cada vez más grave problema. El aparentemente inacabable círculo vicioso de drogas, armas de fuego y asesinatos tenía a la ciudad en sus garras. O’Malley vió también el increíble número de casos atrasados que tenía la oficina del Abogado del Estado y supo que había que hacer algo.

Más y más trabajo

Martin decidió entonces dedicarse a la vida política al reconocer que era la forma más directa de cambiar la vida de los ciudadanos. En 1990 Martin se presentó al senado de Maryland ganando por 5 votos hasta que, a la mañana siguiente, al recuento de los votos ausentes, su contrincante ganó por 44 votos.

Al año siguiente se presentó al sillón vacante del Concejo Municipal en el tercer distrito de Baltimore. Esta vez no solo ganó sino que estuvo a la cabeza de todo el grupo. En sus dos términos en el Concejo, Martin se concentró en la vivienda y la seguridad pública, abogó con firmeza por la reducción de los impuestos de la propiedad, alentó a los negocios a volver a Baltimore y protegió los intereses de las familias del tercer distrito. Fue el presidente de los comités de Investigaciones Legislativas e Impuestos y Finanzas y se hizo popular por su postura honesta y abierta y la firmeza de su devoción a sus constituyentes y a la ciudad. Como miembro del Concejo Municipal Martin trabajó día a dia con los ciudadanos de Baltimore y, una vez más, oyó sus demandas por una nueva forma de combatir el crimen en la ciudad.

En 1999 Martin anunció que iba a presentarse para alcalde. Después de una campaña marcada por la franqueza y el diálogo honesto sobre los miedos y esperanzas de la ciudad y una llamada a la acción de que “hay más que nos une de lo que nos separa�, Martin ganó una primaria muy reñida de tres candidatos con más del 50% del voto y fue elegido alcalde a la edad de 36 años con el 91% de los votos en la elección general.

“Temo más no tratar que perder�

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